
El cielo oscuro, la monotonía golpea toda forma en el suelo. Y las luces entre la vía X y S parpadean…
Ximena, sentada en medio del asfalto, sostiene entre sus brazos a Ricardo, su ser más querido, su amor, y vida. Llora inconsolablemente y contempla por última vez el cuerpo de su apuesto chico. Sostiene sus párpados, y levemente los desliza, otorgándole el sueño profundo… Gira su cabeza y observa el facsímil de Ricardo, que desaparece por la calle X. Una imagen fúnebre.
En numerosos casos, se cree que para vivir placenteramente, es necesaria la compañía de una bella dama e hijos, pero para un amor sempiterno, ¿Qué se necesita aparte de lo mencionado?Vayamos al comienzo. Un bar, no es importante, pero es el principio. Una mujer hermosa entra, ve a un joven, ¿Lo conoce? Parece que no, pero si así fuese, ¿Él la recocerá? No olvidemos, esto es una reconstrucción, algo ficticio, pero que a la larga, duele.
-Hola –dice acercándose al joven y extiende su mano.
-Hola –responde, estirándole el brazo.
Se saludan, el bar nunca se detuvo en el tiempo por el encuentro, pero inexplicablemente algo cambia, ¿Aún no es entendible? Retrocedamos un poco en el tiempo…
Ella, se encuentra sentada en el café bar de la esquina X con S, aspira su cigarrillo, le da un sorbo a su capuchino y espira el humo. Advierte a un joven apuesto por uno de los innumerables cristales del café. Corre, lo alcanza y dice.
-Ricardo, ¿Qué haces por aquí mi amor?-Perdón, señorita no la conozco –responde esquivándola.
-Vámonos de aquí Ricardo –dice, mientras se detiene frente de él.
-No puedo, ¿De qué me está hablando usted? –pregunta, sacándole la mano del pecho.
Desesperada, lo envuelve entre sus brazos, lo mira fijamente –diciendo, dime que amas y que es una broma, no te alejes de mí.
-Lo siento –alcanza a decirle, mientras suavemente quita las manos de su cuerpo y se va.
Sentada, ella saca toda su sensibilidad y hoy más que nunca, es vulnerable. La imagen es incomprensible, pero ¿Qué piensa Ricardo a todo esto? Todavía no acaba…
Lo que no fue en un principio, inexplicablemente, se convierte en algo importante. Contemplando la carretera desde su balcón, y con un nudo en la garganta, Ricardo, está a punto de finalizar su existencia, aunque él, en ningún momento lo perciba. De pronto, una llamada…
-Ricardo–responde él.
-¿Lo decidiste? –pregunta la voz femenina por el teléfono.
-Si –responde, con algo de dificultad-. Allí estaré, a las nueve en el bar…. (Cuelga)
Retrocedamos más. Ya no es el principio, pero se torna importante. Una mujer hermosa entra a un bar, ve a un joven, ¿Lo conoce? Parece que no, pero si así fuese, ¿Él la recocerá? No olvidemos, esto es una reconstrucción.
-Hola –dice acercándose al joven y extiende su mano.
-Hola –responde, estirándole el brazo.
Se saludan, el bar nunca se detuvo en el tiempo por el encuentro, pero misteriosamente, algo cambia. Veámoslo...
-Listo para el viaje amor –dice ella, mientras toma asiento.
-No lo sé, todavía –responde Ricardo-. Pero, ¿Dónde iríamos?
-A lo quimérico –menciona, dibujándose una leve sonrisa en entre sus labios.
-Me encantaría, pero no estoy seguro –dice él, preocupado.
-Todo va a salir lindo mi amor –dice mientras le toma sus fuertes manos.
-Me encantaría, créeme que me encantaría –responde, mirando como las manos de su amada aprietan los suyos.
-Te llamaré –dice ella, dándole un beso en la boca. Se pone de pie, y desaparece tras la puerta del bar.
Tenemos los ingredientes para un viaje, el apuesto hombre, la mujer hermosa y algunas valijas. Y lo más importante, las intenciones de viajar. Ahora, regresemos en el tiempo y empecemos desde el comienzo. Un bar, es importante y es el principio. Una mujer hermosa entra, ve a un joven, ¿Lo conoce? Parece que no, pero si así fuese, ¿Él la recocerá? No olvidemos, esto es una reconstrucción.
-Hola –dice acercándose al joven y extiende su mano.
-Hola –responde, estirándole el brazo.
Se saludan, el bar nunca se detuvo en el tiempo por el encuentro, pero ciertamente algo aumenta.
-Listo para el viaje amor –dice ella, mientras toma asiento.
-¿Viaje? ¿A dónde? –responde sorprendido.
-A España, ¿Vamos? –dice, mostrando una sonrisa suave.
-Todavía no –menciona él, mientras espira el humo.
-¿Italia? –vuelve a preguntar, mientras le toma sus fuertes manos y le dirige una mirada suave.
- No –dice secamente-. Pero… ¿Cómo te llamas?
………………………..
Un apuesto joven, con valija en mano, entra a un bar, inspecciona el lugar. ¿Buscará algo? Apuesto a que sí, prestemos atención. Él, observa detenidamente cada zona del pequeño bar, hasta que aprecia a Ximena, tomando de la mano a un hombre con características increíblemente idénticas a él. Sorprendido, al ver las manos de su amada rozando otras, corre desesperado hacia la calle X, sin percatarse el venir de un coche, se detiene en la autopista esperando el juicio…
Ahora… El chillido de las llantas sobre el asfalto, alarma a todos, provocando la salida fuera del bar a Ximena entre otros...
Ahora, un cuerpo sin vida yace en medio de la carretera. ¿El final? Sólo del de Ricardo y su historia… El cielo oscuro, la monotonía golpea toda forma en el suelo. Y las luces entre la vía X y S parpadean… Ximena, sentada en medio del asfalto, sostiene entre sus brazos a Ricardo, su ser más querido, su amor, y vida. Llora inconsolablemente y contempla por última vez el cuerpo de su apuesto chico. Sostiene sus párpados, y levemente los desliza, otorgándole el sueño profundo… Gira su cabeza y observa el facsímil de Ricardo, que desaparece por la calle X.
Una imagen fúnebre…
Ximena, sentada en medio del asfalto, sostiene entre sus brazos a Ricardo, su ser más querido, su amor, y vida. Llora inconsolablemente y contempla por última vez el cuerpo de su apuesto chico. Sostiene sus párpados, y levemente los desliza, otorgándole el sueño profundo… Gira su cabeza y observa el facsímil de Ricardo, que desaparece por la calle X. Una imagen fúnebre.
En numerosos casos, se cree que para vivir placenteramente, es necesaria la compañía de una bella dama e hijos, pero para un amor sempiterno, ¿Qué se necesita aparte de lo mencionado?Vayamos al comienzo. Un bar, no es importante, pero es el principio. Una mujer hermosa entra, ve a un joven, ¿Lo conoce? Parece que no, pero si así fuese, ¿Él la recocerá? No olvidemos, esto es una reconstrucción, algo ficticio, pero que a la larga, duele.
-Hola –dice acercándose al joven y extiende su mano.
-Hola –responde, estirándole el brazo.
Se saludan, el bar nunca se detuvo en el tiempo por el encuentro, pero inexplicablemente algo cambia, ¿Aún no es entendible? Retrocedamos un poco en el tiempo…
Ella, se encuentra sentada en el café bar de la esquina X con S, aspira su cigarrillo, le da un sorbo a su capuchino y espira el humo. Advierte a un joven apuesto por uno de los innumerables cristales del café. Corre, lo alcanza y dice.
-Ricardo, ¿Qué haces por aquí mi amor?-Perdón, señorita no la conozco –responde esquivándola.
-Vámonos de aquí Ricardo –dice, mientras se detiene frente de él.
-No puedo, ¿De qué me está hablando usted? –pregunta, sacándole la mano del pecho.
Desesperada, lo envuelve entre sus brazos, lo mira fijamente –diciendo, dime que amas y que es una broma, no te alejes de mí.
-Lo siento –alcanza a decirle, mientras suavemente quita las manos de su cuerpo y se va.
Sentada, ella saca toda su sensibilidad y hoy más que nunca, es vulnerable. La imagen es incomprensible, pero ¿Qué piensa Ricardo a todo esto? Todavía no acaba…
Lo que no fue en un principio, inexplicablemente, se convierte en algo importante. Contemplando la carretera desde su balcón, y con un nudo en la garganta, Ricardo, está a punto de finalizar su existencia, aunque él, en ningún momento lo perciba. De pronto, una llamada…
-Ricardo–responde él.
-¿Lo decidiste? –pregunta la voz femenina por el teléfono.
-Si –responde, con algo de dificultad-. Allí estaré, a las nueve en el bar…. (Cuelga)
Retrocedamos más. Ya no es el principio, pero se torna importante. Una mujer hermosa entra a un bar, ve a un joven, ¿Lo conoce? Parece que no, pero si así fuese, ¿Él la recocerá? No olvidemos, esto es una reconstrucción.
-Hola –dice acercándose al joven y extiende su mano.
-Hola –responde, estirándole el brazo.
Se saludan, el bar nunca se detuvo en el tiempo por el encuentro, pero misteriosamente, algo cambia. Veámoslo...
-Listo para el viaje amor –dice ella, mientras toma asiento.
-No lo sé, todavía –responde Ricardo-. Pero, ¿Dónde iríamos?
-A lo quimérico –menciona, dibujándose una leve sonrisa en entre sus labios.
-Me encantaría, pero no estoy seguro –dice él, preocupado.
-Todo va a salir lindo mi amor –dice mientras le toma sus fuertes manos.
-Me encantaría, créeme que me encantaría –responde, mirando como las manos de su amada aprietan los suyos.
-Te llamaré –dice ella, dándole un beso en la boca. Se pone de pie, y desaparece tras la puerta del bar.
Tenemos los ingredientes para un viaje, el apuesto hombre, la mujer hermosa y algunas valijas. Y lo más importante, las intenciones de viajar. Ahora, regresemos en el tiempo y empecemos desde el comienzo. Un bar, es importante y es el principio. Una mujer hermosa entra, ve a un joven, ¿Lo conoce? Parece que no, pero si así fuese, ¿Él la recocerá? No olvidemos, esto es una reconstrucción.
-Hola –dice acercándose al joven y extiende su mano.
-Hola –responde, estirándole el brazo.
Se saludan, el bar nunca se detuvo en el tiempo por el encuentro, pero ciertamente algo aumenta.
-Listo para el viaje amor –dice ella, mientras toma asiento.
-¿Viaje? ¿A dónde? –responde sorprendido.
-A España, ¿Vamos? –dice, mostrando una sonrisa suave.
-Todavía no –menciona él, mientras espira el humo.
-¿Italia? –vuelve a preguntar, mientras le toma sus fuertes manos y le dirige una mirada suave.
- No –dice secamente-. Pero… ¿Cómo te llamas?
………………………..
Un apuesto joven, con valija en mano, entra a un bar, inspecciona el lugar. ¿Buscará algo? Apuesto a que sí, prestemos atención. Él, observa detenidamente cada zona del pequeño bar, hasta que aprecia a Ximena, tomando de la mano a un hombre con características increíblemente idénticas a él. Sorprendido, al ver las manos de su amada rozando otras, corre desesperado hacia la calle X, sin percatarse el venir de un coche, se detiene en la autopista esperando el juicio…
Ahora… El chillido de las llantas sobre el asfalto, alarma a todos, provocando la salida fuera del bar a Ximena entre otros...
Ahora, un cuerpo sin vida yace en medio de la carretera. ¿El final? Sólo del de Ricardo y su historia… El cielo oscuro, la monotonía golpea toda forma en el suelo. Y las luces entre la vía X y S parpadean… Ximena, sentada en medio del asfalto, sostiene entre sus brazos a Ricardo, su ser más querido, su amor, y vida. Llora inconsolablemente y contempla por última vez el cuerpo de su apuesto chico. Sostiene sus párpados, y levemente los desliza, otorgándole el sueño profundo… Gira su cabeza y observa el facsímil de Ricardo, que desaparece por la calle X.
Una imagen fúnebre…
