7 de agosto de 2009

Medianoche de Placer


Sentado en la caseta de un edificio con seis apartamentos de la calle X, Eduardo piensa y reflexiona en las oportunidades que ha tenido y de las que se arrepiente por ser ahora un vigilante, que muchas veces es mirado por debajo del hombro y algunas veces tratado con displicencia.
Hoy es sábado y estar al cuidado de quien sale y entra al edificio lo tiene disgustado, como cada fin de semana, él se quedará veinticuatro horas, descansando todo el domingo a partir de las ocho de la mañana. Media noche y cansado de que algunos inquilinos no lleguen, decide ir a la parte posterior del departamento, donde se sitúan los once autos que a veces tiene que lavar y un pequeño depósito del cual, él lo trata como su santuario, un minúsculo lugar de paz, de armonía, su terreno, un lugar donde puede soñar teniendo alguno de esos coches estacionados allí e irse lejos, sin límites. Cierra sus ojos marrones y empieza a sumergirse en un mundo desconocido y de fantasía del cual no conocemos mucho.

Eduardo echado en un montón de cartones, queda profundamente dormido, se sumerge en la total oscuridad y queda libre de todo trabajo y responsabilidad.

Con su cabello de león oscuro, su nariz recta, ojos marrones y mirada penetrante, siempre supo sacar provecho de algunas de sus cualidades que no podían pasar desapercibidas y de las que él estaba agradecido con sus padres.

El constante alarido de un pequeño aparato, logra perturbarlo y sacarlo posiblemente de un sueño húmedo, no piensa en eso y corre presuroso a la puerta y en asombro, distingue a Karina, hija de uno de los importantes huéspedes de la barra de cemento.

Una chica sencilla al momento de vestirse y de las más guapas del departamento se encontraba ante él, inmediatamente puede sentir una brisa de alcohol que golpeaba su rostro cuando le dirigía la palabra, su porte y caminar se encontraban un poco obstruidos por el exceso del alcohol. Inmediatamente la hace pasar y empiezan a dirigirse hacia el pasillo.


-Por favor no me lleves a mi apartamento Eduardo –alcanza a decir Karina.
-¿Porqué? Debes descansar Karina – dice Eduardo.
-¿No creas que estoy borracha ok? –dice.
-Si claro, como crees –responde.
-Yo sé porque te has demorado – vuelve a decirle al oído, pero con más intensidad.

Como carajo pudo enterarse que duermo en el depósito, piensa Eduardo

-No sé de qué me hablas Karina –responde seguro para evitar ser sorprendido, pero ocultando su rostro.
Karina ríe al ver que Eduardo voltea su rostro.
-Tontito, conmigo no te hagas el muy educado y más bien llévame al depósito contigo esta noche –dice Karina con un una leve sonrisa entre sus labios.
-¿Estás loca? Tus padres pueden enterarse y me joderían –reacciona Eduardo.
-No te preocupes, ellos todavía no llegan y señala un pequeño parqueo de sus padres.

Efectivamente en el sitio, solo se encontraba un auto perteneciente al de su madre, pero el otro no estaba. Eduardo medita su situación y sabe que posiblemente pasar la noche con Karina sea su carta pase a su casa.
Un jalón lo hace descender con dirección al depósito, dejándolo mudo.


-Últimamente he estado pensando en ti –le dice, y piensa en lo que hará esta nochecon Eduardo, “solo jugar”.

Ya no puedo seguir indeciso, si vamos hacer algo que éste sea el momento, piensa Eduardo, al ver entrando a Karina al depósito.

-Yo también desde el día que te vi, he pensado en ti –añade Eduardo.
-Me encantas Eduardo, hazme tuya –le susurra al oído.
-Karina tu tambien me encantas, hoy vas a ser mía –responde con apuro.


Al entrar, los besos incendian a Eduardo y Karina, que inician el acto amoroso. Las cuatro manos se pierden entre los roces y movimientos que empiezan. Eduardo logra desvestirla y seguidamente ella a él, el pequeño depósito helado, empieza a subir de temperatura.
Eduardo aprecia su cuerpo blanco y atlético, delgada con unos bustos proporcionados y bien erguidos le dan seguridad y aprecio por su cuerpo, piernas largas y de piel suave como el durazno, su entrepierna limpia y libre de minúsculos bellos hacen que él la desee más.


-No debo ir tan lejos, piensa Karina.
-Hasta donde querrá llegar, piensa Eduardo.

La situación se sale de control para Karina, no puede esquivar los besos y caricias que le propicia su nuevo amante, el roce de los sexos hace desearlo aún más, Eduardo acaricia y besa sus pechos, toca su sexo y la acomoda entre los tantos cartones que están esparcidos por el suelo. Karina se acomoda y disfruta el momento. Jaime nunca me hizo sentir así, nunca pensé que podría desear tanto a un chico, y mucho menos a mi portero. Un chico humilde pero que en el fondo deseo y quiero que se hunda en mí, piensa. Karina logra aprecia el sexo grueso y bien erguido que está a punto de poseer y que ella admira y desea tenerlo…


-Métete en mí –clama Karina.
-Como usted ordene jefa –dice sonriendo en un tono de placer.
Eduardo la mide, hundiéndose entre sus piernas y de a poco empieza a envestirla de manera sutil.

Una noche inolvidable, pero penosa piensa Karina...A los dos días después(lunes), Eduardo llega como de costumbre a trabajar y para su sorpresa se entera que Karina partió a los Estados Unidos el domingo por la tarde.


Nunca pensó enamorarse de ella, pero hoy sábado, una semana después de su encuentro carnal descansa en el mismo lugar que alguna vez encendió el deseo de una niña rica. Y que él extraña porque esa niña rica logro perturbar sus emociones y deseos...

4 comentarios:

  1. mmmm, como dijiste... acido... para comenzar, parece una historia de esas... de libros,( Con su cabello de león oscuro, su nariz recta, ojos marrones y mirada penetrante, siempre supo sacar provecho de algunas de sus cualidades que no podían pasar desapercibidas y de las que él estaba agradecido con sus padres.) aquí te olvidaste de fu fiel corcel.. bla bla bla..!!
    en lo que respecta al sexo... de pronto era mas... como que... una niña traviesa, te falta la complicidad la noche y el alcohol (se te olvido) mmm falta un poco mas de lenguaje obsceno, Mételo en mi???? q es esoooo ni una zorra dice eso... !! Aquí las putas son las más finas.
    Esta en algo.. pero el orgasmo del tema esta en que se la coge a la niña rica… dale mas lengua a las entrepiernas de estas letras! Dale por detrás, dale fuego… que su placer orgásmico sea fuerte..! saludos.

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  2. Tienes que practicar más ortografía (uso adecuado de la coma, el punto, al tilde, etc).
    El por qué, cuando es pregunta se escribe separado y con tilde.
    Sólo de solamente se tilda.
    Tienes que escoger mejor tus palabras.
    En las frases largas, algunas ideas secundarias se hacen confusas.

    Pd. Espero el próximo. Suerte.

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